22/05/2026
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Independientemente del accionar de los personajes expuestos, los protocolos impuestos para el “deber ser” no estarían dando los resultados esperados… ¿será que las conductas humanas son difíciles de manejar? ¿O será que las imposiciones sin sustento previo no son las que corresponden…, asignando reglas por conveniencias políticas o sociales que solo repiten modelos…apuntando a la dominación del más débil? Mucho para pensar…

Los preceptos establecidos para controlar conductas dicen que garantizan la “buena convivencia”, aunque no se sabe bien si es esto verdaderamente lo que se logra…porque, quizás, puede modificarse y obtener muchas aristas, algunas de ellas pueden estar dadas según las autoridades que las dictan, según los individuos que las reciben, según el lugar, época y cultura en que se imparten, según las técnicas utilizadas para implementarlas, y así, sucesivamente…

Por eso será que en la primera historia de esta obra teatral, al ver a un miembro de las fuerzas de seguridad presentándose frente a su psiquiatra de una manera exageradamente temerosa nos retrotrae a esas posibles variables que nombramos anteriormente, y las que este médico debiera tener en cuenta al momento de tratarlo para otorgarle la renovación del psicotécnico…pero, también hay mucha variabilidad en el método de atención de su especialista… empezando por el control de la bebida…Ante estas situaciones escuchamos, por parte del policía, explicaciones, defensas, reacciones, que nos dejan atónitos; al igual que los exultantes mecanismos de defensa del propio medico…terminando en una fatal jornada de amigo-enemigo…En este cuadro, la incongruencia se hace presente y el hecho teatral se vuelve comedia a pesar del drama que conlleva; es una muestra de nuestra sociedad totalmente alienada, ya sea por si misma o por el “otro” que nos mira…Nos reímos reflejados en el accionar de en esos personajes porque sabemos que lo que vemos es tan bizarro como real.

En relación a la segunda exposición, donde dos detectives actúan siempre encubiertos y que en esta ocasión están en crisis existencial por el quiebre de la lealtad de uno de ellos, podemos corroborar que en el seno de los agentes de inteligencia es aún más letal esta infracción…no solo porque esta pareja de “sabuesos” nunca fueron leales ni con ellos mismos, sino porque la manera de resolver los problemas son elevadamente dramáticas…tanto que aparece la comicidad naturalmente; las sombras, el camuflaje, las guaridas, son los lugar ideales para que estos delirantes personajes nos recreen su sub mundo en forma desopilante…lleno de humor negro…y con un trágico desenlace que lo demuestra…En este contexto, nos encontramos con la ilegalidad y, dentro de ella, la alevosía entre pares; ellos, se reprochan, se culpan, en un melodrama que nos lleva a un culebrón…aquí, los protocolos desaparecen y aparecen los sentimientos…una novela divertidísima.

Independientemente del accionar de los personajes expuestos, los protocolos impuestos para el “deber ser” no estarían dando los resultados esperados… ¿será que las conductas humanas son difíciles de manejar? ¿O será que las imposiciones sin sustento previo no son las que corresponden…, asignando reglas por conveniencias políticas o sociales que solo repiten modelos…apuntando a la dominación del más débil? Mucho para pensar…

¡Los actores, Gerardo Martinez, Ernesto Ocampo Ríos, son excelentes! Sus trabajos sobresalen por sus capacidades de impacto al encarar personajes que reflejan la complejidad humana, explayándose y exponiendo todas sus destrezas actorales. El Vestuario y la escenografía, complementan las necesidades teatrales para darle un eficaz significado a cada caso.

Les proponemos ver PROTOCOLOS, porque su autor y director, Alejandro Stilman, tuvo la inteligencia de introducirse e introducirnos en el sub mundo de las “normas”, justo en este momento donde estamos frente a un contexto político y social, agobiante… mostrando lo que realmente pasa e intentando, en algún momento, se rompa con lo establecido… y todo esto mediante un entretenido ejercicio teatral; además, porque sus actores merecen ser vistos y aplaudidos… y porque van a reír sin parar. ¡NO SE LA PIERDAN!