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Entre médiums, fantasmas, herencias y un crucero ambientado en los años veinte, “Pescar un elefante es para gente elegante”, con dramaturgia de Judit Gutiérrez y dirección de Carlos Kaspar, propone una comedia satírica escrita íntegramente en verso. En ese viaje, una viuda millonaria, su hermana y una amiga comparten barco con otros personajes cuyas relaciones, intereses y secretos comienzan a entrecruzarse con la aparición de una médium. A partir de esos vínculos, la obra pone en escena, desde el humor, las tensiones entre la oligarquía y la clase obrera argentina.

La decisión de escribir toda la obra en verso constituye uno de sus rasgos más distintivos. Lejos de sentirse solemne, el lenguaje encuentra ritmo, sostiene buena parte del humor y da lugar a juegos verbales constantes. Los diálogos se apoyan en rimas y dobles sentidos que construyen un universo deliberadamente exagerado, donde la sátira nunca abandona el tono de comedia.

La ambientación acompaña esa propuesta. El vestuario remite a los felices años veinte y, junto con la escenografía del barco, construye un universo reconocible desde el comienzo. A través de estos personajes, de sus vínculos familiares y de los que se forman a bordo, junto con la presencia de la médium y los fantasmas, la obra propone una alegoría sobre las diferencias de clase y deja asomar algunas observaciones sobre la riqueza, la pobreza y el poder. Esa dimensión, más sugerida que desarrollada, está bajo el paraguas del humor y el juego con el verso que terminan ocupando el centro de la escena.

El elenco sostiene con convicción la propuesta de la obra. Más que buscar lucimientos individuales, las cuatro actrices construyen una dinámica colectiva en la que el humor surge del intercambio constante y del ritmo que adquieren los versos en escena. Hay algo del disfrute con el que habitan esos personajes que resulta contagioso: por momentos da la impresión de que ellas mismas se están divirtiendo haciendo la obra, y esa complicidad termina siendo uno de sus mayores encantos.

“Pescar un elefante es para gente elegante” apuesta por la frescura del juego escénico y por una dinámica grupal que sostiene el humor de principio a fin. En ese sentido, El Método Kairós acompaña bien la propuesta: una sala cómoda, con un café que invita a extender la salida antes o después de la función. Una comedia para pasar una tarde entretenida y dejarse llevar por los versos, los personajes reconocibles a la vez que disparatados y el humor.

Ficha técnica de la obra