“Los fantasmas de Fabiana” constituye un ensayo del fracaso; ese que ocurre no por falta de intento, sino por su exceso. La insistencia deja de ser un motor para convertirse expresamente en una condena. Todo en Fabiana —como personaje— orbita una misma necesidad intrínseca por validación. Su vida no avanza, insiste. Cada intento fallido no la detiene, la intensifica; la lleva a sus propios límites a estrellarse contra los límites de otros, a doblarse hasta querer encajar en espacios que no están a su medida, a mutilarse emocionalmente para lograr seguir estando.
