En Hotel Monday, el caos no es una excepción, sino la norma. Los huéspedes, desorientados y convulsos, navegan una realidad que se les escapa entre diálogos fracturados y llamadas que se responden a medias. El asesinato de Gregorio irrumpe como un eco sordo, desencadenando una trama donde el tiempo y el espacio se retuercen sin lógica.
