26/05/2026
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Las Juanas, una herejía cósmica construye una experiencia escénica que desborda la linealidad para transformarse en un terreno de invocación, donde lo histórico, lo mítico y lo corporal se entrelazan en una dramaturgia de la multiplicidad.

Las Juanas, una herejía cósmica construye una experiencia escénica que desborda la linealidad para transformarse en un terreno de invocación, donde lo histórico, lo mítico y lo corporal se entrelazan en una dramaturgia de la multiplicidad. Las figuras femeninas que atraviesan la obra —ecos de grandes mujeres que han marcado la historia— se presentan como intensidades que migran de un cuerpo a otro; en este caso, dentro de un mismo soporte: el cuerpo de la actriz. A partir de un trabajo de gran ductilidad y versatilidad, su desempeño opera como superficie de pasaje: un cuerpo atravesado por voces, gestos y energías diversas.


La puesta adquiere una dimensión trascendente. La articulación entre escenografía e iluminación construye un espacio sensible en constante mutación, que acompaña y potencia los devenires del cuerpo en escena. El vestuario-dispositivo es el gran transportador de épocas, cuerpos e imaginarios: una interfaz entre lo humano y lo cósmico.
La música contribuye notablemente a la construcción de una atmósfera que oscila entre lo ritual y lo onírico.
En su conjunto, Las Juanas se inscribe como un necesario homenaje al pasado, a las mujeres que nos constituyeron —de las cuales estamos hechas— y, al mismo tiempo, interroga el presente dejando preguntas y reflexiones que, aún hoy, nos debemos.