Las actuaciones son un punto alto de la propuesta: comprometidas y de una energía sostenida que logra encarnar ese estado de desgaste, acompañado de muy buenas versiones musicales en escena. La puesta, joven y fresca, dialoga especialmente con esa juventud que se expande y se prolonga, pero se abre también a otras edades; atravesados por la virtualidad, nadie queda a salvo en esta sociedad del rendimiento, ni de la precarización, ni de vínculos cada vez más frágiles y líquidos.
