¿Se puede narrar una poética?
El domingo pasado fui a ver el estreno de Remilgada fantasía, la nueva comedia de la directora y dramaturga Carolina Mazzaferro. La obra, a modo de road movie pero teatral, nos invita a recorrer una Buenos Aires de principios del siglo XX. Una ciudad que no conocemos pero ahí está, ante nuestros ojos, porque:
“así son las palabras, construyen algo donde antes no había nada”.
De la mano de las hermanas Grande, Libi y Graham, -interpretadas por Julieta Timossi y Joaquín Sesma- atravesamos la ciudad: el Arroyo Medrano, la estación del tranvía y la Av. Circunvalación, -entre otras-, para llegar a la cárcel de Las Heras con el objetivo de rescatar a Atilio, el bandido amor de Graham. A esta dupla de patéticas hermanas, se le suman Maite Rodríguez Chietino y Fabián Calixto, que componen múltiples roles de los más variopintos pero todos muy personajotes para sumarle risa a la trama. La obra cuenta, además, con música original compuesta por Tomás Stagnaro, e interpretada en escena por Marcos Perrone.
Remilgada fantasia es una historia de amor marica, pero también hetero, de amor a la literatura y a los poetas malditos, a Buenos Aires y su nostalgia, pero sobre todo al amor de hermanes y a un viaje, que aunque parece inútil es necesario.
Las hermanas Grande -ambas escritoras y poetisas- tienen una forma singular de comunicarse y entenderse. Libi traduce a Graham que escribe (y habla) con versos rimbombantes y sonetos consonantes, y parla como ella para no ser ignorada por su hermano mayor. Libi, por su parte, habla en verso y en prosa, traduce y escribe “de corrido y sin tachaduras”. Y aunque pareciera que ellas no entiendan al mundo o el mundo no las entiende a ellas, son unas románticas empedernidas llamadas por la aventura.
La combinación de los diálogos en verso y prosa no es azarosa, sino que se vuelve parte de la trama. No solo para configurarnos a estos personajes, sino también para preguntarnos: ¿existe una buena y una mala literatura? ¿hay una forma correcta de escribir? ¿o en el mundo habitan poéticas, formas y singularidades?
La pregunta sobre la creación literaria recorre la obra y la palabra, aparece como liberación y juego, pero también como forma de ver, habitar y entender el mundo. Por supuesto que la contracara es la frustración más profunda cuando la pluma está trabada.
Que la autora disfruta con el lenguaje no es algo nuevo, ya que viene trabajando su propia poética desde sus primeras obras, y el denominador común es el juego. La combinación de lo simple y lo elevado, en donde los chistes bobos y los gags conviven con la métrica precisa de los versos y las metáforas.
En una cartelera porteña que nos tiene acostumbrados al minimalismo y los unipersonales, por las dificultades materiales para su producción, Remilgada fantasía se sumerge de lleno en la fantasía pomposa y abrillantada, apoyada en la teatralidad del artificio y las actuaciones, en los cuerpos presentes y la música en vivo. En un texto que emociona y hace reír. En las elecciones de puesta, compuesto por un equipo de trabajo talentoso y eso, todo eso, se ve en la obra.
Desde el 19/04 en Moscú teatro a las 17h
Ficha técnica:
Dramaturgia y dirección: Carolina Mazzaferro
Actúan: Fabián Calixto, Maite Rodríguez Chietino, Joaquín Sesma, Julieta Timossi
Ilustraciones: Augusto DI Pietro
Maquillaje: Nayla Ledwitch
Diseño de vestuario: Paula Ameri
Diseño de escenografía: Camila Gastaldi
Músico En Escena: Marcos Perrone
Música original: Tomás Stagnaro
Diseño De Iluminación: Lía Bianchi
Fotografía:Tomás García Méndez
Asistencia de dirección: Nayla Ledwitch