El circuito de teatro independiente de la Ciudad de Buenos Aires provee al espectador de un variado abanico poiético que funciona como si de un reflejo se tratase. Ya sean puestas en escena de los grandes clásicos o reinterpretaciones del teatro de autor; las obras habitan desde espacios consagrados en el imaginario artístico-social hasta pisos emergentes, centros culturales y teatrines de café que dan testimonio de cuál es la vida (por fuera de la vida) que creemos vale la pena ver representada en escena. Las carteleras, entonces, son más que itinerarios, nombres achurados en un folleto y boletos vendidos en la mesita de entrada: son evidencia de los temas, historias, inquietudes y diálogos que creemos necesario llevar al ojo público. Siendo así, no es sorpresa que en tiempos como los actuales Páramo Cultural haya brindado tablas para una obra como ‘Las 7 vidas del Gato’ de Julian Giménez Zapiola.
“Tres amigos tienen que enfrentar los problemas de salud mental de uno de ellos en una noche que puede ser fatídica”. Así arranca la sinopsis de esta obra. Reveladora de una cuestión latente que hoy en día nos sigue atravesando; pero ya no nos sorprende. Macarena (Martina Meconi), Marcelo (Alexis Quartino), Mateo (Leandro Balbín) son amigos desde hace años. Cómo el tipo de personas que recuerdan anécdotas, cuentan chistes y confiesan secretos tirados en una manta bajo las estrellas se convierten en tres aristas que tiran una de la otra al filo de la muerte es cuestión de un instante.
La obra inicia en una quietud íntima, la sala en oscuridad interrumpida por luces tenues que apenas dejan ver las siluetas de los cuerpos en escena, el espectador inclinado para adelante en la butaca esperando oír más de cerca —no vaya a ser que se le escape algún secreto. Mientras Mate desborda la charla con datos rándom y Maca comenta y media divertida sus manierismos infantiles; Marce sólo aparece en la charla para evidenciar dos cosas: que a pesar de que le gusta existir en su compañía, la vida le pesa cada vez un poco más.
El conflicto se vuelve entonces claro: ¿cómo alcanzar a explicar que no puedes disfrutar de estar en tu lugar en el mundo por el hecho de que te sientes por completo por fuera de ti? Marcelo va a suicidarse. Deja una carta para su hermana, roba el arma del padre de Mateo, manda un mensaje de despedida a sus dos amigos y se encierra en el baño de su departamento dispuesto a que algo —aunque no sabe bien qué es— deje de dolerle. Mateo y Macarena corren a su alcance; él llega primero, explosivo, preocupado y con un fuerte enfado. Se estrella con el asombro y la decepción propia de no haberse dado cuenta a tiempo. Ella cae después. No del todo convencida de las intenciones de su amigo, intenta llegar a él a través de la ternura y la comprensión. Del otro lado de la puerta, Marcelo parece no poder ver ninguno de los dos caminos que le ofrecen sus amigos; aún así, no se anima a tirar del gatillo. Los tres actores en escena sostienen enérgicamente el hilo conductor de la trama evidenciando una química bien trabajada que invita al espectador a hacerse más preguntas sobre la importancia de los vínculos en momentos de crisis.
La obra es estática, reduccionista del espacio, no propone grandes transiciones, la música acompaña y las luces no buscan otorgar gran sentido dramático. Por el contrario, el foco en ‘Las 7 vidas del Gato’ está puesto en los cuerpos: en su fragilidad, su inmovilidad, su distención, su voz y el silencio. Gimenez Zapiola apela a un guion que intenta revelar pasado, emoción, duda, afecto y crisis: todo al mismo tiempo en una trama que propone entrelazar dilemas personales, salud mental y sostén colectivo.
La ambiciosa propuesta está lejos de cerrarse; hay un gran lugar para mayor proyección y crecimiento para continuar abriendo este debate tan bien planteado. Hablar de salud mental sin (des)dramatizar, mostrar que las heridas se curan colectivamente y que el mundo interno aflora muchísimo más cuando es mediado por la palabra.
‘Las 7 vidas del Gato’ de Giménez Zapiola los viernes a las 20:00 hs. en Páramo Cultural.
Ficha técnica de la obra