21/04/2026
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El contraste propuesto por las intérpretes es evidente desde el primer momento y es muy bien acompañado por el tripulante de cabina, quien en sus breves apariciones se encarga de proporcionar datos importantes y acercar a las protagonistas. La obra apela a una actuación donde predomine un realismo dramático: una ilusión de la escena como continuación inmediata del mundo cotidiano. No hay una corporalidad excesiva, no hay un gesto que desborde, el tratamiento de la voz colinda más con la técnica cinematográfica que con la proyección necesitada para llenar los ecos de una sala, no hay movimiento dinámico en la escena.

¿Por qué escapamos cuando sentimos miedo? El miedo es una emoción primaria y fundamental que posee —nada más y nada menos— el rol de la autopreservación. Cuando lo sentimos, de nuestro cuerpo se desprende una señal de alarma, buscamos instintivamente la fuente de amenaza y, ante nosotros, el miedo nos otorga dos alternativas: luchar o huir. En “La patada del camello” dirigida por Ernesto Nesti Domínguez e interpretada por Sofía González y Sandra Criolani con la participación de Federico Ferreyra; acompañaremos a la escena a descender en esta interrogante y a dejarnos atravesar por sus múltiples significados.

“La patada del camello” narra la historia de dos mujeres que se encuentran en un vuelo rumbo a El Cairo en Egipto. Candela es una reconocida artista plástica, de porte sobrio, hablar calmo y con un aparente desencanto por el mundo que la rodea. Por otro lado, Pilar es una mujer colorida, de expresiones joviales y tierna expectativa ante lo que le queda por conocer. Pilar nunca ha viajado antes en avión, dice estar yendo a Egipto a visitar a una vieja amiga. Aunque manifiesta estar casada y tener una hija, está sola en el avión sin un pasaje de retorno. Candela tampoco habla de volver a Buenos Aires, ni da motivos claros del porqué está viajando a Egipto. Allí, enfrascada en sus pensamientos y acurrucada en su asiento junto a la ventana, la mujer se limita a tomar una pastilla tras otra.

El contraste propuesto por las intérpretes es evidente desde el primer momento y es muy bien acompañado por el tripulante de cabina, quien en sus breves apariciones se encarga de proporcionar datos importantes y acercar a las protagonistas. La obra apela a una actuación donde predomine un realismo dramático: una ilusión de la escena como continuación inmediata del mundo cotidiano. No hay una corporalidad excesiva, no hay un gesto que desborde, el tratamiento de la voz colinda más con la técnica cinematográfica que con la proyección necesitada para llenar los ecos de una sala, no hay movimiento dinámico en la escena. En su lugar, hay un espacio íntimo, una intensión de naturalismo, un teatro de lo mínimo. Asistir al convivio de “La patada del camello” es como escuchar una conversación ajena que transcurre en el asiento de al lado nuestro. Permite imaginar los detalles en blanco, especular sobre los motivos de sus personajes, encariñarse a partir de sus interacciones, comprender desde lo ‘no-dicho’.

Sofía González (Candela) y Sandra Criolani (Pilar) constituyen un dúo orgánico y enternecedor. Mientras su historia va dándose a entender mediante la economía del guion, el espectador descubre que su vínculo está lejos de ser ajeno y que se encuentra mediado por el miedo más de lo que ellas creen. Candela acaba de ser diagnosticada con cáncer y planea volar a Egipto para escapar de su realidad y refugiarse en otra: la inspiración que en un sueño la llevó a crear su obra ‘La patada del camello’. Pilar huye de la culpa generada por toda una vida que se le fue impuesta, en la cual ella nunca tuvo posibilidad real de crecer. Ambas mujeres guardan un fuerte dolor que las une. Allí, la historia da un pico a lo extraordinario, descubrimos que este dolor es situado: radica punzante en la parte baja del abdomen de ambas. Este dolor es material, tangible y viene cargado de recuerdos interconectados, nos hacen saber que Pilar y Candela no sólo se conocen ya de algún otro lado, sino que sus destinos están entrelazados. A partir de él se descubre el origen de sus miedos y la oportunidad de hacerle frente juntas.

“La patada del camello” es un relato de ciencia ficción que propone que el destino muchas veces se encuentra en el pasado. Que la única forma de desprendernos del miedo es aferrarnos primero a sus raíces para comprender de dónde viene: de lo más profundo de nosotros. El viaje en avión se transforma entonces en un viaje al interior de la historia de ambas mujeres, es una excusa, un motor de aliento, un loop emocional para devolverlas a su propia piel.

La dramaturgia es sencilla y sensible, deja entrever lo justo para pregnar intensamente: entiende de conmover. El diseño escenográfico minimalista resulta oportuno y bien empleado y la atmósfera propuesta por el diseño sonoro y la música original de Sebastián Lerena complementan el cuadro nostálgico. En conjunto, “La patada del camello” es lo que promete, una pequeña “coincidencia que pronto deja de parecerlo”.

“La patada del camello” los jueves de abril a las 20:00 hs en Teatro Premier Live