Es imperativo destacar los altísimos valores de producción de la obra, que alcanzan una excelencia técnica indiscutible. Las actuaciones son de gran nivel, con una mención especial para Rosario Charo Jaimes, quien demuestra una solidez interpretativa conmovedora y precisa. Asimismo, la escenografía logra integrar el concepto de legado familiar y tareas de cuidado a través del crochet de manera magistral, logrando una amalgama orgánica que se ve potenciada por un diseño de iluminación de gran factura y sensibilidad estética.
