Ahoradespués es una pieza necesaria para entender que el duelo no es un proceso lineal, sino un estado de suspensión. Es una obra que huele a roble y a uva, que se siente como la masa tibia entre las manos y que nos recuerda que, aunque el tiempo intente devorarlo todo, el "ahora" es el único lugar donde podemos volver a encontrarnos. Una dramaturgia poética que se queda vibrando en el espectador mucho después de que se apague la última luz.
