Lejos de la pretensión o el golpe bajo, la dramaturgia abraza la frescura de su costumbrismo sin perder espesor. Hay una escucha atenta al lenguaje y a las dinámicas de los jóvenes de hoy, lo que permite que el público conecte de inmediato a través de la risa, pero también desde la identificación. La obra entiende que el living de una casa o los secretos compartidos en una escapada al Tigre pueden ser el escenario de las batallas existenciales más profundas de la vida.
