Es en ese espacio de cercanía extrema donde la obra nos propone una serie de binomios dialécticos: vida y muerte, madre e hija, teatro y televisión, ilustrado y popular, arte y ciencia, arte y vida. Desbordando de poesía y gestos profundamente conmovedores, la pieza nos llena —a les espectadores— la imaginación de imágenes fantásticas, sostenida por una expresividad impresionante de quienes están en escena.
