Hay algo en esa acumulación que define su experiencia: Caída Libre funciona como un mapa emocional amplio, donde lo colectivo prima sobre lo singular. Más que detenerse en una historia, invita a atravesar muchas. Y en ese tránsito, lo que emerge es una sensibilidad compartida, una manera de poner en escena lo que duele hoy, desde un lenguaje cercano, reconocible y apoyado en la potencia del número musical.
