El aceitado elenco no sólo se encarga de mantener la acción dramática, sino que, a su vez, abre un espacio de diálogo y reflexión en el espectador: como individuos, ¿cómo estamos cuidando a aquellos que en su momento cuidaron de nosotros?; como sociedad, ¿las instituciones geriátricas cumplen verdaderamente su función o son sólo un modo de apartar de la vida social cotidiana a la vejez?; como familia, ¿nos hacemos el tiempo para acompañar esta nueva etapa de la vida de nuestros ancianos?; como país, ¿existe aún la gratitud por aquellos que hicieron al suelo que hoy nos sostiene?
