10/01/2026
INSPIRACION-BUKOWSKI
¿Cuánto prima el deseo? Sabemos 'hacia dónde' va, pero ¿acaso seremos tan valientes —o en su defecto, lo suficientemente humanos e imperfectos— como para afrontar 'de dónde' viene? ¿De cuál recoveco oscuro de nuestro ser emana? En Inspiración Bukowski el encuentro con las pasiones necesariamente nos empuja hacia el arrebatador vórtice de nuestra psiquis; justo ahí, en el costado del realismo sucio que habita nuestra alma.

“Concretar ese deseo es como matarlo.”

Inspiración Bukowski de Sabrina Arias es un drama de crónica erótica que rinde justo homenaje a esta lasciva y tortuosa colisión que es introducirse en el mundo de un poeta maldito. Invita al espectador a intentar recorrer sus huellas, trazar sobre sus lienzos, comulgar con sus pesares y buscar habitar sus retorcidas historias hasta descubrir estupefacto que, en realidad, ellas nos habitan a nosotros.

La obra nos cuenta durante 60 minutos la historia de Milán quien es un escritor que se encuentra produciendo una novela erótica por encargo inspirada en nada más y nada menos que Charles Bukowski: novelista germano-estadounidense, bohemio, explorador de la oscura vida urbana, alcohólico, poeta de la pobreza y militante de los excesos. En escena, Leandro Bassano y Malena Padin se encargan —en una muy cuidada actuación desdoblada— de otorgarle vida a su mente, la cual divaga entre su realidad y su ficción. A veces es Milán el escritor, a veces es Martín el protagonista de su novela; por momentos escribe, por instantes vive aquello que intenta narrar; entra y sale de sí, encarnando las fantasías que no se atreve a nombrar; pero, siempre ve a Morena.

Morena es el eco más bello y disonante en los recovecos de la mente de Milán y —a la vez— la arrolladora perdición de Martín. Es la culminación de todos sus deseos y la encarnación de un desenfreno que brota de la tinta culposa de la birome que los separa, y al mismo tiempo es la única capaz de reunirlos, aunque fuere brevemente, entre palabras. En sus escritos sobre Morena Milán intenta, a través de Martín, aprehender lo inaprensible: a ella, su cuerpo, su amor, su sexo —lo único capaz de arrancarlo de su decadencia.

El protagonista, cual un escritor maldito, sumerge al convivio en un diálogo de tiempo suspendido con sus pasiones, sus recuerdos, la frustrante inspiración y la culpa. La escenografía —pertinentemente austera— se va desdibujando gracias a un certero y hábil manejo de los recursos lumínicos y sonoros. El apartamento completamente tomado por escritos, borradores, persianas caídas y botellas de licor, muta para convertirse en una estación de tren, una sala de hospital, el vagón que recorre Long Island y múltiples escenarios más de su novela o de su propia vida. Aquello último no se discierne sino hasta la parada final de este recorrido de los males del deseo que Sabrina Arias y su equipo trazan tan apetitosamente hacia el interior de cada uno de nosotros.

¿Cuánto prima el deseo? Sabemos ‘hacia dónde’ va, pero ¿acaso seremos tan valientes —o en su defecto, lo suficientemente humanos e imperfectos— como para afrontar ‘de dónde’ viene? ¿De cuál recoveco oscuro de nuestro ser emana? En Inspiración Bukowski el encuentro con las pasiones necesariamente nos empuja hacia el arrebatador vórtice de nuestra psiquis; justo ahí, en el costado del realismo sucio que habita nuestra alma.