Alfredo Martín y su equipo de creación compuesto por Cecilia Pérez, Gustavo Reverdito y Mirna Serra logran -de un modo admirable, respetuoso y reivindicador- rendir homenaje y traer a las tablas la lucha material y simbólica enfrentada en los años de la dictadura. Vuelven a la ficción a la vez un arma y un escudo que alguna vez fueron empuñados por un hombre que retrataba en su obra la resistencia desde la 'historia' de un hacer cotidiano.
